Amadeus
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Rusia le conquisto a Freddy Cadena
El Comercio, 9.11.1997

El joven director ecuatoriano dirigio por primera vez la Sinfonica Nacional. En Moscu trabaja con su propia orquesta.

El "shock" cultural del primer ano, en especial del primer invierno, cuando la depresion lo llevo a pensar en el regreso, paso rapidamente. Freddy Cadena (Tulcan, 1963) habia llegado a Moscu en 1984, con una beca para el Pre- Conservatorio. Trece anos despues, dirige su propia orquesta de camara, "Amadeus", que no solo se ha presentado en los principales escenarios de Rusia, sino que incluye ademas en su hoja de vida varias giras por Espana y algunos discos.
No fue el prestigio del Conservatorio Tchaikovsky, uno de los mas importantes del mundo; ni el nivel de los musicos a quienes conocio; ni la posibilidad de ver actuar y trabajar a grandes genios de la batuta (Celibidache, Solti, Mehta...). Eso influyo, pero lo que verdaderamente atrapo a Cadena en Moscu fue aquella entidad imprecisa que apenas se puede definir pero que nadie se atreve a negar tampoco: el alma rusa.
"Relajada y desinteresada pero profunda y atormentada". Asi la siente el. Es capaz de disertar largamente sobre la historia rusa, desde las invasiones mongolicas hasta los campos de concentracion del stalinismo, para explicar ese sentido opresivo de la vida. El lo experimento en carne propia cuando dirigio el Requiem Aleman de Brahms, con una gran orquesta rusa, poco tiempo despues de recibida la noticia de la muerte de su madre.
Como estudiante de musica vivio la caida de la URSS, en cuyo desenlace perdio algunos de sus mejores profesores, que migraron a Occidente. Pero su proceso de formacion ya estaba encaminado y decidio quedarse. De maestros como Leonid Nikolayev o Helmuth Rilling aprendio algo mas que las tecnicas.
"Un ensayo con orquesta es un centenar de negativas y un solo si". Cadena gusta citar esta frase de Celibidache. Pero no busca el preciosismo en los detalles; busca plasmar una idea, aquella que se trazo de la obra antes de los ensayos. Eso, y el sentido de actualidad con que se enfrenta a una partitura: "somos hombres del siglo XX, tenemos en nuestros oidos el sonido de aviones y motores, no podemos pretender interpretar Mozart como en el siglo XVIII". Es el dificil equilibrio entre fidelidad al original y vigor interpretativo lo que esta en juego.
Son planteamientos que no dejan lugar a dudas: preocupado mas en el concepto que en el detalle, mas en el vigor de la interpretacion que en el purismo academico, Cadena es un director ruso nacido en el Ecuador.
Sabe que lo suyo es un aprendizaje de toda la vida. Un oficio que se vale de conocimientos puntuales que van mucho mas alla de la tecnica. Algunas nociones de sicologia ayudan para pararse frente a una orquesta, y el las tiene. Pero la musica es demasiado vasta y la perfeccion parece, a veces, demasiado inalcanzable. "Cuando tenga 80 anos volveremos a hablar sobre direccion orquestal", concluye. RAA


  
 
 
 
 

 

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